miércoles, 10 de octubre de 2012

Señales Divinas


Un cuento de Isabelita a  Paulo Coelho

 

Un Viejo árabe  analfabeto oraba  con tanto fervor todas las  noches que el rico  jefe de una  gran caravana  decidió llamarlo

-¿Porqué oras con tanta fe? ¿Cómo sabes que Dios  existe, cuando ni siquiera  sabes leer?
-Si que sé leer, sí señor. Leo todo lo que el Gran Padre Celestial Escribe.
-¿Cómo así?
El humilde siervo explicó:
-Cuando usted recibe una carta de una persona ausente, ¿cómo reconoce quien la escribió?’
-Por la letra.
-¿Cuándo usted recibe una joya, ¿cómo sabe quién la hizó?
-Por la marca de los orfebres.
-Cuándo oye pasos de animales, alrededor de la tienda, ¿cómo sabe si fue un carnero, un caballo o un buey?
-Por las huellas –respondió el jefe, sorprendido con aquel cuestionario.
El viejo creyente le pidió que saliera de la tienda y le mostró el cielo.
-Señor, aquellas cosas  escritas allí arriba, este desierto aquí abajo, nada de eso  puede  haber sido dibujado o escrito por las manos de los hombres.

 

Para mi en lo personal,  son  las  Pinceladas de Dios que nos regala  cada  mañana, o las  señales  divinas cuando andamos  buscando el rumbo o la simple fijación  celestial al contemplar  las bellezas  que  nos  son  puestas  para ser admiradas  y darnos cuenta de lo pequeñitos  que somos  y los  grandemente  afortunados. 

Laura  Cevada
9-10-2012

1 comentario: