viernes, 15 de febrero de 2013

EL GUSANO Y EL ESCARBAJO (LA AMISTAD)


Había una vez un gusano y un escarabajo que eran amigos, pasaban charlando horas y horas. El escarabajo estaba consciente de que su amigo era muy limitado en movilidad, tenía una visibilidad muy restringida y era muy tranquilo comparado con los de su especie. El gusano estaba muy consciente de que su amigo venía de otro ambiente, comía cosas que le parecían desagradables y era muy acelerado para su estándar de vida, tenía una imagen grotesca y hablaba con mucha rapidez.

Un día, la compañera del escarabajo le cuestionó la amistad hacia el gusano. ¿Cómo era posible que caminara tanto para ir al encuentro del gusano? A lo que él respondió que el gusano estaba limitado en sus movimientos. ¿Por qué seguía siendo amigo de un insecto que no le regresaba los saludos efusivos que el escarabajo hacía desde lejos? Esto era entendido por él, ya que sabía de su limitada visión, muchas veces ni siquiera sabía que alguien lo saludaba y cuando se daba cuenta, no distinguía si se trataba de él para contestar el saludo, sin embargo calló para no discutir. Fueron muchas las respuestas que en el escarabajo buscaron para cuestionar la amistad con el gusano, que al final, éste decidió poner a prueba la amistad alejándose un tiempo para esperar que el gusano lo buscara.

Pasó el tiempo y la noticia llegó: el gusano estaba muriendo, pues su organismo lo traicionaba por tanto esfuerzo, cada día emprendía el camino para llegar hasta su amigo y la noche lo obligaba a retornar hasta su lugar de origen. El escarabajo decidió ir a ver sin preguntar a su compañera qué opinaba. En el camino varios insectos le contaron las peripecias del gusano por saber qué le había pasado a su amigo. Le contaron de cómo se exponía día a día para ir a dónde él se encontraba, pasando cerca del nido de los pájaros. De cómo sobrevivió al ataque de las hormigas y así sucesivamente. Llegó el escarabajo hasta el árbol en que yacía el gusano esperando pasar a mejor vida. Al verlo acercarse, con las últimas fuerzas que la vida te da, le dijo cuánto le alegraba que se encontrara bien. Sonrió por última vez y se despidió de su amigo sabiendo que nada malo le había pasado. El escarabajo avergonzado de sí mismo, por haber confiado su amistad en otros oídos que no eran los suyos, había perdido muchas horas de regocijo que las pláticas con su amigo le proporcionaban. Al final entendió que el gusano, siendo tan diferente, tan limitado y tan distinto de lo que él era, era su amigo, a quien respetaba y quería no tanto por la especie a la que pertenecía sino porque le ofreció su amistad. El escarabajo aprendió varias lecciones ese día. La amistad está en ti y no el los demás, si la cultivas en tu propio ser, encontrarás el gozo del amigo.
 


Con dedicatoria  para  mis  amigas que están lejos
Lucero y Paty, las quiero .
14-2-2013

lunes, 11 de febrero de 2013

TU HACES LA MAGIA


EL AMOR TU LO HACES Y EL AMOR NOS  HACE A NOSOTROS REALIZAR MAGICOS MOMENTOS, LOCURAS Y GENIALIDADES.
QUE HACES POR AMOR?
 
FESTEJEMOS EL AMOR  TODOS LOS DIAS DE NUESTRA VIDA,
YO TE INVITO

miércoles, 6 de febrero de 2013

Provocaciones


Y a veces me pregunto ¿Que provoca está sonrisa?
No sé que será del mañana pero hoy me gusta
No soy aire pero me siento flotar con estas alas que se despliegan por momentos
No soy agua pero me siento fluir, algunas veces contra flujo y otras con la corriente
No soy fuego pero siento su candor en mi interior cual abrazo cobijante
No soy tierra pero siento  que voy pisando a paso firme aunque a veces tambalé mi espíritu
Esa sensación de estar inmersa en medio de una aurora boreal, solo le doy gracias a mi Dios y a esa niña que aun permanece en mi.
 
Laura  Cevada
28/01/13

viernes, 1 de febrero de 2013

y tu ya regalaste tu sonrisa???

"Cuenta una historia que un empleado trabajaba en una planta empacadora de carne en Noruega.
Un día terminando su horario de trabajo, fue a uno de los refrigeradores para inspeccionar algo;
se cerró la puerta con el seguro y se quedó atrapado dentro del refrigerador.
Golpeó fuertemente la puerta y empezó a gritar, pero nadie lo escuchaba.
La mayoría de los trabajadores se habían ido a sus casas, y era casi imposible escucharlo por el grosor que tenía esa puerta.

Llevaba cinco horas en el refrigerador al borde de la muerte.
De repente se abrió la puerta.
El guardia de seguridad entro y lo rescató.

Después de esto, le preguntaron al guardia:
¿a qué se debe que se le ocurrió abrir ésa puerta sino es parte de su rutina de trabajo?
Él explicó:
"llevo trabajando en ésta empresa 35 años; cientos de trabajadores entran a la planta cada día,
pero él es el único que me saluda en la mañana y se despide de mí en las tardes.
El resto de los trabajadores me tratan como si fuera invisible.
Hoy me dijo “hola” a la entrada, pero nunca escuché - “hasta mañana”
- Yo espero por ese "hola, buenos días", y ése "hasta mañana" - cada día.
Sabiendo que todavía no se había despedido de mí, pensé que debía estar en algún lugar del edificio,
por lo que lo busqué y lo encontré”.