martes, 20 de septiembre de 2011

COMO MANEJAR UNA RELACION SANA


Las relaciones de pareja suelen comenzar como historias maravillosas en las que todo parece ser color de rosa, pero con el tiempo, la rutina y las pequeñas dificultades diarias pueden deteriorar esa unión si no se las maneja adecuadamente.

Tener una relación sana es una de las cosas más difíciles de lograr y, desgraciadamente, poco se nos enseña al respecto. Seguimos creyendo que con el amor es suficiente, pero no es cierto, también necesitamos prepararnos, aprender y esforzarnos para construir nuestras relaciones.


1. Comunicación. Parece trillado el tema, pero sin comunicación no hay relación.
La única forma de saber como se siente la pareja es hablando, comunicación verbal y no verbal son escenciale. Pero comunicarse no se refiere a hablar mucho, sino a poder expresarle a nuestra pareja nuestros sentimientos, inquietudes, proyectos..., y obtener un “feedback” de su parte. Si existe una buena comunicación es fácil resolver los problemas que van surgiendo.


2. Escuchar: la otra cara de la moneda
Es tan importante como ser capaces de hablar y comunicarnos. Si tú hablas sin parar pero cuando tu pareja quiere contarte algo suyo (¡aunque sea sobre fútbol!) enseguida cambias de tema, estás fallando en un punto muy importante. Y no se trata de mantenerse callado y oír lo que el otro dice, sino de escucharle y tratar de entenderle.

Tu pareja debe saber que puede contarte cualquier cosa porque tú le vas a prestar toda tu atención. Saber escuchar ayudará a comunicarse mejor, a crear lazos especiales de complicidad entre la pareja y a saber qué quiere, qué necesita o qué preocupa al otro.

3. Ser comprensivos: capacidad de empatía.
Antes de juzgar una situación, por muy grave o absurda que te parezca, intenta ponerte en su lugar, tratar de averiguar qué siente, cómo piensa, por qué se ha comportado así. Nadie tiene nunca la razón absoluta y siempre hay muchas versiones para la misma historia.

Tu pareja no puede ni debe comportarse igual que tú; enfadarte por todo lo que hace sin tratar de entenderle o intentar cambiarle es un error. Aunque deben tener cierta afinidad, no tienen por qué pensar igual. Entender esto los ayudará a ser mucho más comprensivos el uno con el otro, más tolerantes y justos.

4. Tolerancia: libertad bien entendida
Debes ser tolerante con tu pareja siempre que su comportamiento o actitud sea honesta o no te haga daño física o emocionalmente. Este es uno de los puntos más difíciles de llevar a cabo, ya que normalmente, aunque la queramos para nosotros, nos cuesta mucho darle libertad a nuestra pareja. Cada miembro de la pareja tiene derecho a sus momentos de independencia e intimidad, a desarrollar sus proyectos, aficiones o ilusiones sin sentirse coartado por el otro.

Aunque te parezca lo contrario, controlar a tu pareja, querer estar siempre con ella o prohibirle hacer ciertas cosas simplemente por inseguridad, es lo que más puede alejarte de ella. Una pareja no supone un contrato de esclavitud sino de colaboración. La postura más generosa y beneficiosa para la relación es apoyar a la pareja de un modo constructivo en su desarrollo individual.

5. Desarrollo personal, no fusional
Es muy importante entender que aunque sean pareja siguen siendo personas independientes, con una personalidad y una vida propias. Deben madurar y desarrollarse de forma individual para que exista un equilibrio en la pareja; ninguno debe vivir a la sombra del otro o ser totalmente dependiente de él. Por supuesto, este desarrollo debe ser paralelo a su desarrollo y madurez como pareja.


6. Tener vida social
Aunque al principio sólo les apetezca estar juntos y solos, es fundamental que tengan vida social. Pero no sólo de forma individual, sino como pareja. Esto significa que tengan amistades comunes con las que puedan hacer planes. Esto también puede hacerse extensivo a la familia.

Salir y divertirse juntos les hará sentirse bien y le dará un extra de emoción a su vida de pareja. La vida social también se refiere, por supuesto, a la que además tenga cada uno por su cuenta.

Es importante que ambos puedan seguir disfrutando de sus propios amigos, por supuesto, de una forma honesta y sana. Para ello es fundamental tener confianza en la pareja.

7. Confianza: evita el desamor
Una relación sin confianza mutua no va a ninguna parte. No una confianza ciega, sino racional. Si no tenemos motivos reales o probados para desconfiar, agobiar a nuestra pareja con nuestros miedos o inseguridades, la apartará de nosotros. La falta de confianza enrarece las relaciones y hace difícil la convivencia.

El que es objeto de sospecha o acoso suele acabar desenamorándose porque la actitud de su pareja le impide disfrutar de las cosas más simples; para no crear situaciones incómodas acaba renunciando a muchas cosas. Pero la persona que desconfía también sufre mucho y puede pasar fácilmente del amor a la obsesión. La solución a este problema pasa por la comunicación.

8. Afecto: después de la pasión
Es imprescindible para que una relación sobreviva. Las carencias afectivas suelen terminar con muchas parejas. El afecto es la demostración del amor, fundamental una vez que el enamoramiento y la pasión empiezan a decaer.

Es muy importante tener siempre una actitud cariñosa hacia nuestra pareja y hacerle demostraciones de cariño pese a llevar mucho tiempo juntos. No sentirse queridas es una de las principales quejas de las mujeres.

El cariño es algo que debe cuidarse cada día, ya que es lo que más fácilmente se pierde con el tiempo y la rutina. Conoces tanto a tu pareja que no crees que necesite tu mimos y caricias. Si no recibimos cariño debemos hacérselo saber a nuestra pareja para ver si se trata de una cuestión de descuido o existe una causa más profunda.

9. Sexo: la sal de la relación
El sexo es una parte importantisíma en la relación para que una relación sea plena, pero tampoco debe serlo todo. Si sólo se dedican a practicar sexo, es difícil que la relación llegue a algo más. En este rubro, es importante la comunicación mutua para saber y conocerse de lleno.


Es importante que ambos disfruten con las relaciones sexuales y tomen la iniciativa a la hora de mantener relaciones. El sexo, como el cariño, también hay que cuidarlo, no volverse cómodos con el paso del tiempo.

El cansancio, el estrés, los niños y las preocupaciones hacen estragos en la vida sexual de muchas parejas. Cuando el deseo está inhibido hay que buscarlo y propiciarlo, mantener una vida sexual activa es un trabajo y una cuestión de los dos.

10. Amor: saber dar y recibir
A amar también se aprende. De hecho, es un acto maduro y puede ser muy consciente. En casi todas las parejas suele haber uno que desempeña el rol de amante y otro el de amado.

Es muy cómodo dejarse querer, pero no siempre es la postura que más felices nos hace dentro de una relación. Tan importante es que nuestra pareja nos diga que nos quiere, como poder decirlo nosotros. Hay personas que tiene una enorme capacidad para amar y entregarse y otras a las que les cuesta tanto, que llegan a fracasar en sus relaciones aún queriendo a la otra persona

SANA RELACION AMOROSA

A lo largo de varias lecturas y toma de cursos de desarrollo humano, he ido aprendiendo y confirmando que la felicidad solo puede estar dentro de nosotros mismos. Que cuando nos relacionamos y decidimos compartir nuestra vida con otra persona, lo ideal y lo más sano es compartir esas felicidades, ideologías, forma de ver la vida, forma de pensamientos, perspectivas y expectativas encaminadas hacia una misma dirección.
AMOR NO ES MIRARSE UNO A OTRO, SINO MIRAR JUNTOS HACIA LA MISMA DIRECCION
(Antoine de Saint-Exupéry)

A continuación me permito compartir las diferentes clases de relaciones de pareja, como son concebidas, en las cuales tenemos diferentes problemáticas ya sea de comunicación, desarrollo, crecimiento, compartir mi tiempo y espacio con mi pareja, o simplemente sentirme satisfecha(o).
¿Como es mi relación de pareja, en que rol participo y asumo?
¿Logro comunicarme eficazmente con mi pareja para expresar mis necesidades y/o emociones?
¿Logro ser yo mismo en mi relación o asumo el papel que mi pareja me ha asignado?
¿Considero que mi relación es sana?


La Relación de dependencia tipo A
Este tipo de relación las dos personas se apoyan la una de la otra, pues no han aprendido a ser personas completas por ellos mismos. L a dependencia de la otra persona para funcionar, para ser útil y sentirse bien en ocasiones, pero es muy restrictiva. Cuando una de las personas de la relación quiere cambiar, crecer, molesta e incomoda a la otra.


La Relación Sofocante
El tipo de relación “Sofocante” es muy común entre adolescentes. El tipo de expresiones que se caracterizan en estas relaciones es “No puedo vivir sin ti. Quiero pasar el resto de mi vida contigo. Voy a dedicarme a hacerte completamente feliz. Se siente tan bien estar cerca de ti. Eres mi vida. Eres mi Todo.
Muchas relaciones amorosas empiezan por ser una relación sofocante, después evolucionan y pasan a otro tipo de relación, pues no hay mucho espacio para que las partes crezcan en este tipo de relación. La cercanía emocional de la este tipo de relaciones Sofocantes puede sentirse bien por un rato, pero tarde que temprano, da una sensación de Atrapado.

La relación de Pedestal.
La relación de pedestal se caracteriza cuando uno de sus miembros idealiza a la otra persona, a semejanza de colocarla en un pedestal y adorándole, “Te amo, no por quien eres sino por quien creo que eres. Te tengo idealizado(a) y quiero que estés a la altura de esa imagen ideal.”
Es sumamente difícil y desgastante estar arriba en el pedestal, porque la otra persona tiene muchas expectativas formadas. Como en todas estas relaciones, hay problemas de comunicación, pues se está enamorado de una imagen, de una pretensión, la pareja está viendo hacia arriba tratando de comunicarse con esa imagen concebida, en vez de comunicarse con la persona que realmente es . Es muy común en este tipo de relaciones, que exista mucha distancia emocional en la pareja.

La relación Amo – Esclavo
El típico “Soy la cabeza de esta familia. Soy quien asume la responsabilidad. Soy quien toma las decisiones aquí. Cabe aclarar que no siempre es el hombre quien asume este rol, hay mujeres que asumen las responsabilidades y la toma de decisiones. En muchas relaciones, un miembro de la pareja es de personalidad y carácter más fuerte que él o la otra(o). Esto está bien, en tanto la relación no se torne rígida y haya flexibilidad. Cuando una persona toma las decisiones, es común que surja distancia emocional y la desigualdad de la relación. La rigidez en la pareja consume mucha energía emocional, manteniendo a uno como amo y al otro como esclavo. Regularmente existe también la lucha de poder en la pareja en estas relaciones, mismas que complican la comunicación e intimidad en la relación.

La relación de Casa de Asistencia
Esta pareja están unidas de espaldas por un contrato matrimonial u otro acuerdo similar en donde la comunicación juega un papel nulo, cada uno toma para diferente dirección. Comúnmente la pareja ve televisión mientras come, realizan actividades por separado, tareas en individual así sean para la misma casa. Es una relación sin amor en la medida que además no hay muestras de afecto, se torna restrictiva cuando alguno quiere que el otro lo siga ya que hay una resistencia de una de las partes, también en esta relación de pareja se da que uno de ellos crezca y se desarrolle más que el otro.

La relación de Mártir
El mártir es el que se entrega se consagra de pies y manos para tratar de servir y satisfacer a la otra persona (o familia), en lugar de tomar tiempo para él o ella. Es importante notar que es una posición de mucho control. Cuando la otra persona trata de crecer o desplazarse el mártir pierde el equilibrio de la relación y por lo tanto el control en la misma.
¿Qué tipo de emociones utiliza el mártir para lograr controlar a la otra persona? Lo hace mediante el chantaje emocional y los sentimientos de culpa, haciendo que la contraparte se pregunte, ¿Cómo enojarme con quién sacrifica todo por mí? ¿Con quien da la vida por mí? ¿Con quién cuida de mí por completo? El mártir es muy efectivo ejerciendo control sobre su pareja, lo que hace que la otra persona se sienta en ocasiones atrapado e imposibilitado de expresar las emociones que realmente quiere o necesita, por lo tanto la comunicación es unilateral, dejando al descubierto solo lo que el mártir necesita o quiere.

La relación Amorosa Sana
La conforman dos personas que se sienten completas, que han encontrado su felicidad en su mismo interior. Se trata de dos personas que pueden sostenerse solos sin necesidad de apoyarse ni enredarse en o con la otra persona. Tienen vida en abundancia para compartir con su pareja. Estos dos eligen convivir juntos en lugar de tener que estar unidos. Pueden estar muy cerca emocionalmente, abrazarse, sin llegar a la sofocación. Pueden caminar de la mano realizar actividades en conjunto, incluyendo educar a sus hijos. Pueden también darse su espacio y tiempo en individual, tener sus propias carreras, sus propios amigos, sus momentos de esparcimiento para ellos como individuos. Eligen estar juntos como resultado del amor que comparten, en lugar de tener que estar juntos o necesitar estar juntos para tratar de satisfacer una necesidad emocional insatisfecha. La sana relación amorosa es una relación que brinda a ambas personas crecer y ser ellos mismos estando juntos.


Estracto del libro AMAR DE NUEVO de Robert Fisher