martes, 17 de diciembre de 2013

COMUNICACION

Un sultán soñó que había perdido todos sus dientes. Al despertar, ordenó llamar a un sabio para que interpretase su sueño.
- ¡Qué desgracia, mi Señor! -exclamó el sabio-. Cada diente caído representa la pérdida de un pariente de vuestra Majestad.
- ¡Qué insolencia! -gritó el Sultán-. ¿Cómo te atreves a decirme semejante cosa? ¡Fuera de aquí!
Llamó a su guardia y encargó que le dieran al sabio cien latigazos. Más tarde, ordenó que le trajesen a otro sabio y éste, después de escuchar atentamente al Sultán, le dijo:
- ¡Excelso Señor! Gran felicidad os ha sido reservada. El sueño significa que sobreviviréis a todos vuestros parientes.
Se iluminó el semblante del Sultán con una gran sonrisa, y ordenó que dieran al sabio cien monedas de oro.
Cuando abandonó el palacio, uno de los cortesanos le dijo, admirado:
- ¿Cómo es posible? La interpretación que habéis hecho del sueño es la misma que el primer sabio.

- Recuerda bien, amigo mío -respondió el segundo sabio-, que todo depende de la forma en que se dicen las cosas.

UNA SOMBRA EN EL CAMINO

"Pero la sombra nos asusta
porque creemos que está compuesta únicamente por aspectos negativos,
sin embargo, la sombra tiene un lado negativo, pero también otro positivo
 porque contiene todo lo que es desconocido para nuestra conciencia,
e incluye talentos y dones sin desarrollar.
Nos cuesta admitir que somos un mix"
 Alicia Schmoller

Si diez personas miran una nube habrá diez percepciones diferentes

"El origen de nuestra manera de ver yace en el almacén de nuestra consciencia.
Si diez personas miran una nube habrá diez percepciones diferentes. Nuestras percepciones acarrean en si mismas todos los errores de la subjetividad.
De modo que alabamos, condenamos o nos quejamos según nuestras percepciones. Pero están hechas de nuestras aflicciones: de deseo, ira, ignorancia, visiones erróneas y prejuicios.
Que seamos felices o suframos depende en gran medida de nuestras propias percepciones, por eso es tan importante observarlas a fondo y conocer su origen.
Albergamos una idea de felicidad, c
reemos que con determinadas condiciones seremos felices. Pero es a menudo nuestra propia idea de felicidad lo que nos impide ser felices.
Debemos observar profundamente nuestras percepciones para poder liberarnos de ellas, no se trata de una no-percepción, sino de una clara visión, de ver las cosas tal como son.
Nuestra felicidad y la felicidad de los seres que nos rodean depende de nuestro grado de Visión Correcta.
Sentir la realidad profundamente – sabiendo lo que ocurre dentro y fuera de nosotros – es la forma de liberarnos del sufrimiento causado por las percepciones erróneas.
La Visión Correcta no es una ideología, ni un sistema, ni siquiera un camino. Es la visión que tenemos de la realidad de la vida, una viva visión que nos llena de comprensión, paz y amor."
Thich Nhat Hanh.

EN RESUMEN

Erase que se es algo que trabajamos en ello todos los días hasta que se vuelva recurrente

Sé Impecable con tus palabras

Lo que sale de tu boca es lo que eres tú.
Si no honras tus palabras, no te estás honrando a ti mismo; si no te honras a ti mismo, no te amas.
Honrar tus palabras es honrarte a ti mismo, es ser coherente con lo que piensas y con lo que haces.
Eres auténtico. y te hace respetable ante los demás y ante ti mismo.

No te tomes nada personalmente

Ni la peor ofensa.
Ni el peor desaire.
Ni la más grave herida.

En la medida que alguien te quiere lastimar, en esa medida ese alguien se lastima a sí mismo...
Pero el problema es de él y no tuyo.
Según la tradición Tolteca, poniendo en práctica estos cuatro acuerdos "tu vida puede cambiar, siempre y cuando seas impecable con ello".

No hagas suposiciones

No des nada por supuesto.
Si tienes duda, aclárala.
Si sospechas, pregunta.

Suponer te hace inventar historias increíbles que sólo envenenan tu alma y que
NO TIENEN FUNDAMENTO.

Haz siempre lo máximo que puedas

Si siempre haces lo mejor que puedas, nunca podrás recriminarte nada o arrepentirte de nada.