Cuando por las mañanas me toca ver el sol de frente, no me queda mas que
rendirme ante su majestuosidad y su luz, fuerte y permanente, AGRADECER y
agradecer asi literal tan solo
estar viva.
Expresar
nuestro agradeciemiento es como
si recargaras en cuestión de minutos
todo el tanque de gasolina que
vas a necesitar para tu día, ese
gozo de sentir y vivir , las oportunidades están puestas en la mesa para el desayuno, solo yo se
cuales tomaré y cuales dejaré
pasar de largo.
Tal vez
una de las palabras que deberíamos a tomar en cuenta de pronunciar mas
a diario es un simple y emotivo GRACIAS.
Quién no se siente motivada cuando tus
hijos te dicen GRACIAS mamá, lo gratificante
que es recibir un GRACIAS para un empleado, siente que su trabajo a producido.
Por instinto y mas en estos últimos años,
tendemos a poner nuestras manos para recibir, como si tuviéramos derecho, y
decir “más, más”. El cuerpo no nos pide ser agradecidos, sino ser exigentes.
Sólo la educación hace nacer en
nosotros la gratitud. Es por
ello que el valor de la gratitud
engrandece el valor de la humildad, enseñemos a nuestros hijos a ser agradecidos con la vida, con
Dios, con sus semejantes y con su entorno y casi como si fuera un premio,
llegan muchas bendiciones.
Pedir
las cosas “Por favor”, y responder con un “Gracias” es más que palabras, es una actitud ante la
vida…. Dice Jacques Chevrot: “Decid ‘gracias’ al menor servicio prestado
por quien sea; mas, pronunciad esta palabra sin afectación, como si cambiaseis
una simple mirada. Por sí sola, esta palabrita recompensa todos los trabajos;
repara la frase acaso un poco dura que se os ha escapado anteriormente;
equivale a una sonrisa y, a veces, la provoca; hace feliz al que la pronuncia y
a aquel a quien va dirigida”
Dar gracias por todo lo que recibo y lo
que no recibo, en especial dar las gracias a aquellos que conviven con nosotros, amigos, familia,
personas, que aportan un buen a nuestra vida.
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