martes, 26 de abril de 2011

Recobecos fascinantes e intirgantes

Contemplar la majestuosa imponencia de la Sierra Madre Oriental, cada vez que me planto a sus pies, en el mismo espacio detecto nuevas grietas, nuevas cuevitas o recovecos que me intrigan , como es que no los noté la última vez que estuve ahí viendo de frente con mucha atención.
Observo sus espacios verdes, llenos de vida, de la flora que la caracteriza, sus partes erosionadas por el paso del tiempo, las huellas y surcos que el agua y el viento dejan a su paso, hace mas de 20 años , cuando sentada en mi pupitre tomando clase, me perdía observando la amplitud, el gran tamaño de lo desértico y lo virgen que tenía aquella geografía, aun no invadida por lo humano, aquello me despertaba interés de conocer y saber como sobrevivían los animales, a pesar de sol tan fuerte y extremo calor o el frío de la noche, los fuertes vientos que ahí corren.
Hoy al paso del tiempo, me doy cuenta que esos miles de recovecos que encuentro cada vez que paso de lado de ella, me detengo, tomo una fotografía con mi celular a falta de traer mi camára, cada vez es lo mismo, me digo a mi misma, por qué no la traigo en estos momentos? quiero capturar, robarme y conservar en mi interior eso que me transmite su grandeza.
Han pasado ya mas de 30 años desde que tengo uso de razón que cada vez que viajábamos , nos quedaba de ruta hasta San Luis Potosí, me entretenía en observar lo que ahí yacía, a veces pensaba , que aburrido, puras yucas y nopales aquí, bolas enormes de hierba seca, pero veía la cima y como me encantaba, seguir su borde. Ahora ya después de tantos años sigo recorriendo la misma ruta y luce igual pero diferente, definitivamente tiene más yucas y mas nopales, pero la esencia es la misma, majestuosidad y grandeza, ni el paso del tiempo, ni el agua ni los vientos la han derrumbado, permanece erguida, fuerte aun y con sus erosionadas puntas.

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