Dios no quiere ver personas infelices, nos dio la capacidad de sonreir y apreciar nuestro entorno y lo mejor de AMAR.
Nos pasamos gran parte de nuestra vida queriendo dar gusto a terceros, creyendo que así lograremos sentir esa felicidad que tanto buscamos, lo irónico es que si no somos lo que somos y nos pasamos aparentando, lo único que logramos es sentir amarguras, identificar lo que tu disfrutas es lo que te permitirá compartir lo mejor de ti, mientras te sientas tranquilo con lo que haces y que no sea acosta de los demás, entonces dale para adelante.
Quien busque cambiar nuestra forma de ser, nuestra esencia, no disfruta lo que tenemos por dar y compartir, poco nos inspirara para ser mejor persona para nosotros mismos, sino mejor persona para el (ella), quien siempre esta condicionado nuestra forma de ser, nuestros defectos, definitivamente no merece disfrutar de nuestras virtudes.
Cada uno en su interior busca ser mejor persona para vivir en paz, en armonía, para lograr nuestras metas y sueños, habrá veces que tenemos que ceder y conceder y también dejarnos que concedan pero no significa que nos liberemos de nuestros defectos o de los demás, pero si podemos matizarlos, haciéndonos conscientes de ellos y procurando no caer en ellos en las situaciones de tensión, la cuestión es como reaccionaremos ante lo que pase.
Un día platicando con mi hija, le aconseje lo siguiente, cuando sientas que lo que estas haciendo te traerá buenas consecuencias para tu vida, entonces vas por buen camino, pero, si crees que lo que harás puede traer consigo consecuencias negativas o algo que no quieres para ti en el futuro, detente y sal de la situación para pensar mejor el camino que estas tomando, solo nosotros somos responsables de lo que queremos vivir.
No busquemos el balance perfecto, busquemos como equilibrar nuestra vida y lo que acontece en ella, en tan solo un día pasan tantas cosas, te hacen ir de una emoción a otra, si hay paz y alegría en nuestro corazón lo reflejamos, a veces puede haber tristeza pero eso no significa que exista amargura, si hay ganas de vivir y disfrutar lo bello de la vida, los sinsabores se hacen menos.
Nunca estamos solos, tenemos familia, amigos, pareja, siempre hay alguien que te brinda su mano, acéptala, comparte, reparte, tal vez un día cosecharas lo que siembras hoy.
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