No es por ego ni por dejar un buen recuerdo en la memoria
de los nuestros, quiero pensar que las
manifestaciones de amor a los que amamos
de alguna manera son un gesto, un
detalle que nos hace sentir
más llenos cada vez de ese amor y
por tanto el manifestarlo alimenta su amor, su persona su seguridad.
Me ha tocado ver
familias, leer sobre familias
y escuchar sobre familias, tener
una familia, provenir de una familia, padres y madres que de alguna manera en algún momento han sentido que podrían estar haciéndolo mejor, yo misma soy una de ellas, más al paso de los
años y de todo este tiempo como
madre pero más como hija me ha servido para darme cuenta que todo lo que
hacen los padres y madres
siempre lleva una intención con un buen fin “bienestar para los hijos, para la
familia” guiarlos para que sean personas generadoras.
Está claro que
todos como personas tenemos nuestras diferentes formas de hacer manifiesto el
amor, a veces nuestros hijos llegan a una
edad en que los sobrestimamos, no sé en qué momento a muchos de nosotros pareciera que
nos mueven un switch que nos indica
que ya no están
en edad de recibir amor, el mismo amor que les manifestábamos de
chiquillos, y mas si son varones, que
los vemos como que ya están en edad
de ser auto suficientes,
independientes, que ya son adultos. Como si
ser adulto significara no ser digno de recibir muestras de cariño.
Ser autosuficientes
e independientes capaces de
resolver su propia vida
no tiene nada que ver
en manifestarles que son amados.
Nuestro paso por esta vida, pienso yo, no es
para criticar o juzgar, si no mas bien
para aprender los unos de los otros, recientemente me tocó leer algo acerca de como trabajan las
hormigas y su forma de trabajo es grupal buscando el
bienestar del grupo mismo, en lo personal aun me queda mucho por aprender de mi misma y de los demás, mas en el camino andamos.
Lo rescatable
es tener presente que para nuestros
hijos un detalle significa mucho para su sano desarrollo, cosas
como conocer su desayuno favorito, conversar 10 o 15 minutos a su arribo en casa de las cosas que fueron
significativas en su día, conocer acerca de sus sueños y miedos, le
da otra perspectiva de
sentirse valorado y amado en casa,” validado” .
El tacto detrás
de la palabra es eso
precisamente tocar corazones, hace tiempo ya una
señora allegada me platicaba
con gracia la anécdota de la
chancla y sus diversos usos,
ella lo llamaba psicología
aplicada, funcionaba sin duda como formas de disciplina en casa, lo cierto es que en este caso en particular no era de forma violenta sin embargo hoy por
hoy, año 2017 estamos mas abiertos a la conciencia de
AMAR Y VALIDAR es lo más importante y que mejor que aplicar mas amor donde
no hay entendimiento.
La psicología
se refiere al estudio de la conducta
humana en la interacción con los demás y su entorno, todo este tiempo se ha percatado de las carencias de los seres
humanos y la importancia de satisfacerlas
para establecer relaciones
cada vez más sanas, culminar
nuestros sueños y vivir en un mundo mejor.
Los hijos son producto de un acto de amor, nuestras
relaciones afectivas con los demás son
también una manifestación de un
acto de amor, creo que mientras exista el
tacto, abrazo, besos, miradas, una risa, una lagrima, comunicación entre las
personas su espíritu se mantiene
revitalizado.
Con amor para mis hijos quien son parte de mi motor
de vida.
08.11.2015

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