Cuando amanece, ya que es mi renacer cada día, la oportunidad de respirar y de mirar todo lo que está para nosotros, el cielo, el paisaje, el horizonte, mi cuerpo y todo lo que emana de mi ser.
Las sonrisas de los que amo, cuando algo los hace feliz y los impulsa, ver como luchan ante lo difícil, me gusta admíralos y comprender que son pedazo de mi carne y que tal vez llámenlo ego, pero es algo que ni siquiera tiene palabras para explicarlo, solo se siente, se vibra y se conjuga dentro de mi corazón.
Y el tercero, ese donde nos encontramos tu y yo, donde nuestra
alma se conecta, donde nuestras manos se toman y nuestra
piel se roza, donde nuestros ojos comulgan y expresan el sentir,
alegría, tristeza, frustraciones del día, más sobre todo la esperanza en que
juntos estamos y todo lo demás es más fácil.
Laura Cevada
12 de
noviembre 2015
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