A un costado pasa el río,
que mantiene húmeda la tierra fértil, llena de vida y de simples
y pequeños seres vivos que
contribuyen al proceso. Simples semillas florecen,
su agua fresca y cristalina, como fluyente calmo y en veces con remolinos, invita a
sumergirte en el y bañarte en la corriente de su templanza.
Somos esas semillas, somos los artífices
de nuestra felicidad, refrescándonos en los fluyentes de agua VIVA
debajo de los baños de sol y las sombras de la noche que nos inspiran a mirar
cada día con un toque diferente, con la
intención y sabiendo que la cosecha dará fruto rico y en abundancia.
Laura Cevada , 21 de agosto de 2015
Laura Cevada , 21 de agosto de 2015
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