Albert Einstein manejaba cifras tan astronómicas que una sola cifra podía ocupar toda una página, con cientos de ceros. Pero él se sumergió tanto en esas cifras (lo cual no es común) que se olvidó de las cosas pequeñas.
Un día subió a un autobús y le dio el dinero al conductor. El conductor le devolvió el cambio; Einstein lo contó y dijo: «No es correcto, me está timando. Devuélvame el cambio que corresponde.»
El conductor volvió a contar el cambio y le dijo: «Señor, parece que no sabe contar.»
Einstein recuerda: «Cuando me dijo: "Señor, no sabe contar", simplemente cogí el cambio. Me dije a mí mismo: "Será mejor estarse callado. Si alguien oyera que no sé contar, y además viniendo de un conductor de autobús..." ¿Qué he estado haciendo durante toda mi vida? Números y números, no sueño con otra cosa: no aparecen mujeres, no aparecen hombres..., sólo números. Pienso en números, sueño con números, y este idiota me dice que no sé contar.»
Cuando regresó a su casa, le dijo a su mujer: «Cuenta este cambio. ¿Es correcto?» Ella lo contó y dijo: «El cambio es correcto.»
Entonces él exclamó: «¡Dios mío! Eso quiere decir que el conductor tenía razón. Quizá no sepa contar. Quizá sólo pueda operar con cifras inmensas; las cifras pequeñas han desaparecido de mi mente por completo.»
La concentración siempre es un estrechamiento de la consciencia. Cuanto más estrecha llegue a ser, más poderosa será. Es como una espada capaz de cortar cualquier secreto de la naturaleza: tienes que ser inconsciente de todo lo demás. Pero eso no es religión. Mucha gente lo ha malentendido; no sólo en Occidente, sino también en Oriente. Se cree que la concentración es religión. Te da enormes poderes, pero esos poderes pertenecen a la mente. osho
vía Irene tt
Un día subió a un autobús y le dio el dinero al conductor. El conductor le devolvió el cambio; Einstein lo contó y dijo: «No es correcto, me está timando. Devuélvame el cambio que corresponde.»
El conductor volvió a contar el cambio y le dijo: «Señor, parece que no sabe contar.»
Einstein recuerda: «Cuando me dijo: "Señor, no sabe contar", simplemente cogí el cambio. Me dije a mí mismo: "Será mejor estarse callado. Si alguien oyera que no sé contar, y además viniendo de un conductor de autobús..." ¿Qué he estado haciendo durante toda mi vida? Números y números, no sueño con otra cosa: no aparecen mujeres, no aparecen hombres..., sólo números. Pienso en números, sueño con números, y este idiota me dice que no sé contar.»
Cuando regresó a su casa, le dijo a su mujer: «Cuenta este cambio. ¿Es correcto?» Ella lo contó y dijo: «El cambio es correcto.»
Entonces él exclamó: «¡Dios mío! Eso quiere decir que el conductor tenía razón. Quizá no sepa contar. Quizá sólo pueda operar con cifras inmensas; las cifras pequeñas han desaparecido de mi mente por completo.»
La concentración siempre es un estrechamiento de la consciencia. Cuanto más estrecha llegue a ser, más poderosa será. Es como una espada capaz de cortar cualquier secreto de la naturaleza: tienes que ser inconsciente de todo lo demás. Pero eso no es religión. Mucha gente lo ha malentendido; no sólo en Occidente, sino también en Oriente. Se cree que la concentración es religión. Te da enormes poderes, pero esos poderes pertenecen a la mente. osho
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