La felicidad, no es la auscencia de problemas, ni estar con la sonrisa en la boca de forma permanente, la felicidad no es sentir algarabía todo el tiempo.
Sentirse felices es esa sensación de dar gracias por las bendiciones, de poder hacer lo que te gusta, de observar el cielo y disfrutar las pinceladas plasmadas, de sonreir con el corazón.
Claro que hay problemas, stress, tristezas también nada se conserva en un estado perfecto, fuimos dotados con la capacidad de aprender para adaptarnos a la vida con facilidad y sentir plenitud por los logros llevados a cabo.
Como dice el buen dr. César Lozano, la gente se pasa diciendo: cuando pase esto seré feliz, cuando acabe mi carrera seré feliz, cuando compré el carro o la casa de mis sueños voy a ser feliz,
cuando tenga novio, cuando me case, cuando tenga hijos voy a ser feliz. Y yo me atreví a preguntarle a quien me dijo eso mismo, cuando le pregunté, si era feliz? A veces doy mi opinión aunque ésta no me sea solicitada, inprudencia le llaman algunos; y solo le dijé -Entonces nunca te has sentido contento, agradecido, pleno? Contento de estudiar lo que te gustaba, lo que escogiste? ¿De haber sido novio de aquella chica que tanto te gustaba? acuérdate! cuando estabamos en secundaria. ¿De tener las oportunidades que muchos hubiesen querido?
Y te pregunto a ti, ¿eres feliz?
Si ya sé, que se te murió tu perro cuando tenías 10 años, te cortaron por otro cuando tenías 15, que tuviste que dejar la escuela y conseguirte un trabajo, que te divorciaste, y también
se que te han pasado algunas cosas muy duras, sin embargo, haz notado que tu hijo se pone feliz cada vez que te mira, corre a abrazarte y se le ilumina la cara, eres su ídolo; o tal vez no percibiste la cara de orgullo de aquella abuelita a la que le cediste el taxi esa vez que fuimos al cine, casi estoy segura que no fuiste consiente de lo realizado que te sentías cuando me platicaste de la venta que cerraste el mes pasado, la cuenta aquella que te costo tantas vuletas con el calorón y hasta tan lejos, pero que al fin fue tuya.
Nos quejamos tanto de lo que tenemos y de lo que no tenemos, de lo que tenemos y muchas veces ni lo saboreamos porque queremos mas, de lo que tienen los otros y porque nosotros no, si tan solo te permitieras ver y agradecer lo que ya tienes y que esto son las herramientas que te llevarán a llegar a donde quieres ir.
Solo cuando te atrevas a mirar sin límite el horizonte y observes lo que sientes dentro de ti,
esa cosquilla que sube por tus piernas, esa punzada en el estómago, esa emoción que te
sube a los ojos.
Tu estrella es tuya y de nadie mas, recuerdarlo siempre.
El tan solo hecho de tu existir, que puede servir para alguien o para algo es motivo de felicidad.
Laura Cevada

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